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Amistad Espiritual
Despertar Espiritual, Lecturas para el Espíritu

La Amistad Espiritual

¿Conoces la Amistad Espiritual?

Generalmente hay dos tipos de amistad: una que nutre y ofrece apoyo y otra que se basa en el egoísmo y los chismes.
Todos necesitamos amigos que nos apoyen espiritualmente.
Los amigos espirituales nunca son engañados ni se afectan adversamente por la negatividad.
Aceptan a los demás como son y a la vez mantienen la consciencia del potencial que hay en cada uno.
Creen en los demás y les ven con una actitud constante de respeto, fe y paciencia, no importa lo que suceda.
La amistad espiritual sólo es posible cuando no dependemos de recibir el amor o aprobación de los demás. Esto sucede a medida que desarrollamos nuestra relación con el Gran Espíritu, nuestro verdadero amigo y fuente de fortaleza y bienestar.

Desarrollando esta relación con el Gran Alma, nuestra benevolencia fluye de manera incondicional. Empezamos a compartir paz y amor, no de acuerdo a los méritos, sino debido a que es nuestra naturaleza intrínseca el hacerlo.
Lo opuesto a la amistad espiritual es la dependencia, en la que se da un mercadeo sutil: “Te daré amor si tú me lo das a mí”.

La amistad espiritual está libre de tales juegos engañosos de dar y tomar.
Los amigos espirituales son “in-dependientes”: enfocados hacia el interior, son capaces de “depender” de sí mismos como fuente de bienestar.

Esto hace posible que sigan dando, en vez de tomando.
Por tanto, convirtámonos en un verdadero amigo de nosotros mismos y de los demás.

~Brahma Kumaris: World Spiritual University
Despertar Espiritual, Frases Espirituales, Lecturas para el Espíritu

Carta al cuerpo que me contiene

CARTA AL CUERPO QUE ME CONTIENE…

Querido cuerpo…

Gracias. Gracias por contenerme desde el momento en que decidí venir a esta gran aventura, porque sin ti nada de esto hubiera sido posible.

No recuerdo si te elegí, eso dicen, pero lo cierto es que no importa demasiado porque, desde el minuto uno, fuiste el continente perfecto, sin rendirte, al acto traumático de abandonar el que entonces era tu medio natural, luchando desde el primer momento por la vida, para permitirme ser, estar, para gritarle a la vida: ¡estoy lista!

Gracias por hacer tu parte de forma silenciosa, por encargarte de mantenerlo todo a punto, sin darte importancia, como si nada.

Gracias por hacerme respirar aún en los momentos en que no había ganas, por realizar ese proceso alquímico de convertir lo que respiro, lo que como y lo que bebo en combustible para vivir.

Gracias por tus avisos, por tu dolor cuando erraba en forma de síntoma físico, por tu palpitar deprisa cuando me encontraba de frente con el amor, por tu sed cuando olvidaba hidratarme…

No siempre tuvimos una relación fácil (la ingratitud de la juventud, supongo).
Y es que esos ojos que funcionaban tan bien (gracias también por ello), te miraban sin verte.

Perdona a mi joven ego por pensar que nunca eras demasiado perfecto. Que podría ser más bella, más delgada, más lisa…

Perdona por sentir que no eras merecedor de las caricias.
Perdona por culparte de no recibir un amor cuando ni yo misma me amaba.
Perdón por esconderte y maltratarte, por los excesos, por los maquillajes…

Y mientras tanto, tú seguías sin fallarme, funcionando a pleno rendimiento, estirándote para dar cabida a la mujer que se estaba formando, preparándote por si, en mi libre albedrío, decidía prestarte para albergar otro cuerpo que un día contuviera otro ser.

Y a veces también te odiaba por ello, cada 28 días, pero tú seguías sin rendirte, seguías siendo igual de eficaz, seguías conteniéndome y permitiéndome vivir…
Gracias de nuevo.

Y con el tiempo descubrí que el problema no eras tú, sino yo.
Que era yo la que no estaba cumpliendo con mi misión, que tú eras perfecto y que era en otro lugar donde debía buscar el motivo de mi insatisfacción.

Que castigarte, juzgarte, encerrarte no era sino la proyección de lo que estaba haciendo con mi alma, con mi esencia.

Que la ceguera,la ingratitud de estar viva, de tener la capacidad de amar y ser amada, de tocar y ser tocada, de maravillarme con las diferencias y de ser la diferencia, me estaba haciendo equivocarme.

Que no estaba mirando en la dirección adecuada con esos ojos que tan bien veían.

Y hoy, que tan gastados funcionan menos bien, he aprendido a mirar, me he reconciliado con lo que soy,  y puedo verte mejor…

Y ya no estás tan terso.
Y ya muestras algunas canas.
Y aparecen en ti las huellas de la vida, las marcas de cuando ambos contuvimos otra vida, las marcas de cuando decidía someterte a rigurosas dietas para acabar atiborrándote de alimentos que en poco ayudaban para tu buen funcionamiento, y que aún así tú conseguías procesar.
Y ya no me parecen feas, y ya no me parecen desmerecedoras de amor, todo lo contrario.

Ahora te amo y me amo, amo el tandem que constituimos.

Y se que no es tarde. Se que nuestra reconciliación es para siempre.

Empiezo a poner consciencia en ti: En la parte interna, en cada órgano que trabaja para que cada día pueda disfrutar de la vida, pueda crear mi vida.

En la piel, no importa cuan bronceada esté, ni cuan lisa, ni cuan luminosa, porque sigue permitiéndome sentir las caricias, el sol, el viento, el calor y el frío; porque sigue siendo vehículo del amor…

En mis sentidos, que me permiten deleitarme con aromas, saborear todo aquello que tú convertirás en combustible, dejarme llevar por la música o por el sonido del mar, ver la belleza que se esconde detrás de todo lo que me rodea, incluso detrás de mis propios ojos cuando miran la imagen en el espejo.

En mis manos que me permiten escribirte, ganarme el sustento, acariciar a los que amo, acariciarme a mi.

En mis piernas que me llevan, que me sustentan que me anclan a la tierra.

Y en esta consciencia no cabe otra cosa que la gratitud, la disculpa por los años de maltrato, el compromiso de cuidarte como tú lo llevas haciendo tantos años, más allá de la forma…

Se abre una nueva etapa, porque juntos en Amor, la vida se nos ofrece y la vamos a saborear.

 

~ Anónimo ~
Despertar Espiritual, Vidas Pasadas

Elige a alguien que quiera evolucionar a tu lado

“Elige a alguien que decida liberar su corazón. 


Que quiera sanar sus heridas en lugar de embalsamarlas entre murallas. 


Que desee expandir todo lo que tiene dentro, aprender de la vida y compartir su Amor.

 

 Elige a alguien que este dispuesto a Amar; Amar con lealtad, con honor y respeto. 


Que pueda mir
arte como complemento y extensión de su templo interno.


Que sea bondadoso con todos los seres y busque armonía en la vida.


Elige a alguien que entienda que el Amor es sagrado, que cuando los cuerpos se tocan las almas se conectan y comparten su energía en un acto divino.


Elige a alguien que te ofrezca su luz y no te haga pagar por sus sombras. 


Que desee crear, crecer y manifestar a tu lado, esa es la finalidad de ser pareja: acompañarse.


Elige alguien que quiera evolucionar a tu lado…”


~Llegaras a mí, cuando me convierta en lo que busco de ti.~

 

Autor: Adaísa.