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11 Razones por las que tocar fondo es lo mejor que te puede pasar

11 Razones por las que tocar fondo es lo mejor que te puede pasar

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11 Razones por las que tocar fondo es lo mejor que te puede pasar

Hace aproximadamente seis años, tuve un punto de quiebre rotundo: emocional, financiera, mental y espiritualmente. El choque fue muy doloroso en todos los sentidos, y no tuve más remedio que enfrentarme a mí mismo brutal, dolorosa y honestamente a mí mismo.

Años más tarde, puedo voltear hacia atrás con inmensa gratitud por los increíbles regalos que el tiempo me otorgó. Me inculcó una profunda confianza en que el universo en realidad sostenía mi espalda, al contrario de creer que me tenía sobre la pared. Podrías pensar que estoy loco por decir esto, pero lo haría todo de nuevo, en un abrir y cerrar de ojos, por las increíbles experiencias y el crecimiento que obtuve a través de lo que definitivamente fueron mis horas más oscuras.

Pero como cualquier buena aventura, solo vale la pena si después de haber aprendido la lección, tomas la caída con sabiduría y logras compartir tus experiencias con los demás, no para persuadirlos de que no lo hagan, si no para alentarlos a salir adelante y hacer frente a tus momentos más obscuros. Y fue así, como surgen estas 11 razones por las que tocar fondo, es algo que todos deberíamos de experimentar una vez en la vida:

Se acaba el conformismo

Cuando te encuentras en el fondo, dentro de esa parte más obscura, te das cuenta de cuán lejos de el rumbo que deseabas ir estás, y que las elecciones de vida que habías tomado, simplemente no eran sostenibles. Son en esos oscuros momentos de desesperación, en los cuales tu enojo y frustración se vuelven gigantes, en los que declaras de una vez y por todas que “nunca más aceptarás esa mediocridad ni de ti mismo o ni de los demás”.

Dejas de engañarte a ti mismo

Tocar fondo hace que todos tus comportamientos disfuncionales finalmente se revelen. Si nunca tocas tu punto más bajo, las disfunciones continúan pasando desapercibidas y sin control, seguirás jugando bajo el radar de “negación” e inevitablemente creando situaciones disfuncionales más grandes, lo que se traducirá en una caída libre más difícil en puerta. No es sino hasta que explota la burbuja, que te das cuenta de lo hábilmente que te engañabas a ti mismo,  pensando en que todo era “increíble”, sin darte cuenta que tu vida estaba siendo construida sobre una gran mentira y sobre una base falsa.

Obtienes una nueva perspectiva

Es en el momento más obscuro, cuando empiezas a cuestionar todo lo que alguna vez pensaste que era verdad. Te cuestionas tus motivos, los motivos de otras personas, tus creencias, tus miedos, por qué hiciste tal o cual cosas, por qué no hiciste las cosas diferentes, el por qué atrajiste a ciertas personas y circunstancias, por qué tuviste éxito, por qué todo falló, etc. La estructura misma de tu vida se pone patas arriba y la empiezas a examinar en detalle. Es a partir de este punto que te vuelves a construir, desde cero, con una nueva perspectiva basada en tu renovado sentido de claridad.

Reaparece tu verdadero Yo

Estando en el fondo, esos patrones de comportamiento auto-destructivo se vuelven evidentemente obvios, y los factores desencadenantes que te mantuvieron repitiendo esos mismos patrones se vuelven evidentes. Te das cuenta de que tocar fondo no solo era inevitable, sino necesario, porque esos comportamientos simplemente no eran propicios para tu crecimiento. Además de eso, y quizás lo más importante, todos los roles que has estado jugando a lo largo de tu vida se vuelven conscientes. Resulta claro que has sido una especie de títere, que desempeña el mismo papel una y otra vez, creando la misma dinámica una tras otra vez, y manteniendo el drama, como cualquier actor bien pagado en una telenovela. No es hasta que rompes el molde y comienzas el viaje de vuelta a tu verdadero yo, que dejas de lado esos viejos registros rayados y comienzas a crear nuevos resultados con conciencia.

Comienzas a confiar en la Vida

Te das cuenta que es en realidad en el fondo, de hecho, en donde te movías y no donde pensabas que estabas en la vida. Permitiste que tu ego ejecutara el programa con todas esas grandiosas ideas sobre lo que podrías lograr, sin saber que todavía no tenías la base para lograr esas cosas. El aferramiento enfermizo del Ego se afloja cuando llegas a esta comprensión; comienzas a confiar en la vida y eliges vivir  “el momento” más a menudo. A medida que te rindes a tu yo superior, vas alineándote cada vez más con tu propósito real y el camino correcto de tu vida. Y esto créeme se siente muy bien.

Ganas humildad.

Te das cuenta de que la vida no es solo en blanco y negro y que no lo sabes todo. De hecho, te das cuenta de que sabes muy poco, y decides convertirte en un aprendiz de la vida, en lugar de ser un duro juez.

Obtienes compasión.

Comprendes lo que viven las personas en las profundidades de la desesperación, la vergüenza, la culpa y el miedo; Así que no puedes evitar volver del fondo sintiendo una inmensa empatía por toda la condición humana.

Tienes más espacio para lo nuevo

 Te das cuenta que puedes soltar todo porque ¡nada funciona de todos modos! Dejar ir lo viejo crea espacio para nuevas ideas y de pronto, para nuevas personas, oportunidades, talentos y regalos que comienzan a inundar tu experiencia. A medida que vacías tu taza, por así decirlo, la vuelves a llenar con las cosas que realmente deseas, en lugar de aceptar lo que inconscientemente te transmitieron de generación en generación. La vida te da una nueva taza para llenarla a tu gusto.

Te vuelvas más responsable

Después de el duro golpe, quizás por primera vez, comienzas a aceptar la responsabilidad total de todos los resultados que has obtenido en tu propia vida. Te darás cuenta que culpar al otro es inútil, que las quejas se vuelven tontas, y que poner excusas no es ya para ti. Te das cuenta de que fuiste tú quien creó todo lo bueno y todo lo malo en tu vida. Cavaste el agujero en el que estabas atrapado, y solo tú podrás salir de él para finalmente sentirte completo.

Comienzas a ascender de nuevo

¡Aquí empiezan las buenas noticias! Y es que, una vez que tocas fondo, sabes que no puedes caer más. Te das cuenta de que el fondo, es en realidad un gran trampolín desde el cual se puede saltar hacia la superficie, lejos de la oscuridad y de regreso a la luz.

¡Despiertas!

Tocar el fondo de el abismo te despierta, te hace ver que lo externo no te hace feliz, en su lugar comienzas a confiar en ti mismo y comienzas el viaje hacia adentro para encontrar tu propio sentido del yo, tu propio sentido de propósito y tu propia validación. Este nuevo santuario interior se convierte en la base de tu nueva vida feliz y significativa.

Y así finalmente, después de alcanzar tu punto más bajo, te sientes enormemente agradecido por todo lo que tienes desde ese momento en adelante. Está seguro de que tu situación solo puede mejorar a partir de ahí, y lo hace. Las cosas simples, como la sonrisa de un extraño, la comida en el refrigerador, la ropa que llevas puesta, una cama cómoda, una buena salud y hasta tu propio cuerpo se convierten en cosas para atesorar. Tu existencia se vuelve ahora una oración constante de gratitud al universo y ante todo hacia ti mismo por haber tenido el coraje de ir más allá de los tiempos difíciles y elegir amar la vida, cuando podrías haber elegido otra cosa tan solo para hacer desaparecer el dolor.

En resumen

Recuerda que las enseñanzas extraídas en tus momentos más oscuros son las que te darán profundidad, valor, sabiduría y riqueza que no se podrían aprender en ningún otro lugar. La capacidad de salir de el fondo es directamente proporcional a tu disposición y coraje para enfrentarte a tu parte mas obscura, si alguna vez has estado allí, sabes exactamente de lo que estoy hablando.

Si actualmente estás sentado en el fondo y no encuentras solución, probablemente estés maldiciendo esta publicación. Pero como alguien que ha estado allí, ha hecho eso y ha logrado salir de ahí, puedo asegurarte que en poco tiempo llegarás (si así lo quieres) a apreciar la experiencia (con todo e irritación) como la mejor cosa que te haya pasado jamás. Solo recuerda que al explorar tus profundidades más oscuras puedes realmente descubrir ese otro mundo, es únicamente cuando las viejas estructuras se derrumban, que puedes comenzar a construir nuevamente en un terreno nuevo y sólido.

Este es el regalo de tocar fondo: descubrirte a ti mismo.

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