Saltar al contenido

Y por fin llegó la luz

Y por fin llegó la luz

En el nombre del Cuerpo

“Ella compró libros que le hablaban de espiritualidad, unidad, emociones positivas, luz y amor incondicional …

¡Intentó con todas sus fuerzas ser perfecta y alcanzar el cielo que describen estas historias!

Ella estaba tratando de borrar sus sombras, para alcanzar esa luz.

Ella estaba tratando de ser feliz cuando a menudo estaba triste.

Ella estaba tratando de ser lineal, mientras que todo en ella era solo caos y mareas altas, un tsunami …

Ella estaba tratando de estar tranquila mientras sentía la tormenta. Ella estaba tratando de responder lo que estos hombres sabios estaban escribiendo …

Pero cuanto más leía, más lo intentaba; y cuanto mas lo intentaba, más fallaba.

Ella permaneció inmutablemente humana y dual, con sus emociones paradójicas …

Era lo contrario de todo lo que estaba escrito …

Y se derrumbó, tan agobiada y agazapada …

¿Por qué no era perfecta como todas aquellas personas que sabían, que eran seres expandidos e iluminados?

Exhausta, se fue a la cama y comenzó a soñar …

En su sueño, ella vio un gran salón: por un lado, hombres con corbatas e incluso algunos hombres sabios; en el otro, músicos, cantantes y poetas atrapados en un vasto burdel coloreado.

¡Los de corbatas no podían tolerar estar en un desastre así dejado en el campo! ¡Y quedaron en esta sala únicamente todas estas personas increíbles! Y sorpresa, al despertar entendió.

¡Puso a un lado todos sus libros, y decidió vivir!

Ella aceptó toda su humanidad, sus cambios de humor y su corazón a veces cerrado …

¡Aceptó todas sus partes y su dualidad! Y gracias a eso, ella finalmente encontró su unidad …

Su corazón se abrió como pétalos en flor, porque ya no jugaba ningún papel.

Por una vez, ella se amaba a sí misma, aunque nada fuera perfecto …

Incluso amaba todo lo que tanto había buscado ocultar en todos estos años …

Se detuvo violentamente, y entró en su propio baile …

Ya no escuchaba a los científicos, sino a su vibrante impulso …

Ella se convirtió en una mujer salvaje que a veces podía estar enojada …

Podía llorar, porque ahora conocía su belleza.

Ella aceptó su naturaleza como una mujer cíclica, y se volvió hermosa …

Ella entendió que todo lo que vivía en ella era divino, ¡y por fin llegó la luz!

Ya no buscaba la perfección lineal porque sentía que era ella como el movimiento de la Tierra …

Estaba bailando, cantando y riendo ahora sobre su naturaleza paradójica y cíclica …

Y todo en ella se calmó porque ya no había necesidad de buscar …

Ahora solo siente la brisa de las estrellas sobre su piel y escucha la canción de los pájaros …

Ella era ahora el océano que veía sus olas …

Ella ahora fue la conciencia que vivió sus emociones …

Ella era ahora la divinidad que vivía en su cuerpo humano.

Ella fue el espacio infinito que vivió el tiempo finito.

Ella era la calma que observaba sus tormentas. Ella fue la unidad que vivió su dualidad …

Todo en ella se había encontrado …

Y ella vivió su vida … “


Caroline gauthier

Extracto de la novela de iniciación: En el nombre del cuerpo