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El Sendero del Chaman

La Magia del Gran Espíritu

¡Nada es más grande que la magia que el Gran Espíritu pone en nuestras vidas!

Hay una cosa en esta vida que nadie nos puede quitar por más esfuerzo que haga: la magia que el Gran Espíritu pone en nuestros «hechos». Ella es el brillo especial que algunas personas saben «como tener», aunque no tenga sentido.

Podemos llegar a ser el mayor talento del mundo, entrenar como nunca, ser dueños del saber como nadie, pero si el Gran Espíritu no coloca esa pizca de divinidad y decide que es hora de realizar nuestros sueños, nada sucederá…

No tiene que ver con belleza, ni con status y mucho menos con dinero. Es algo intangible, invisible a simple vista. Una energía que es posible sentir sólo con el alma, pero que se esparce en el ambiente y atrae a los admiradores. Es una sensación que impresiona y se queda. Tal como el perfume de una flor que ya se ha secado, pero que jamás será olvidado.

No importa cuánto las personas deseen que te vaya mal en la vida o cuanto ellas intenten entorpecer tu éxito, si el universo decidió que es «tu momento», nada ni nadie podrá hacer algo diferente.

Es aquella luz que ilumina nuestros pensamientos cuando tomamos la decisión correcta en el momento exacto. Es nuestra cabeza lúcida sincronizada con el movimiento del universo.

La magia del sendero

Una magia sobre nuestro camino, la cual más de alguno llamará suerte, pero que, en realidad, es una dádiva concedida por los cielos en nuestro destino. La «coincidencia» es sólo una manera en la que el Gran Espíritu, humildemente, desea mantenerse anónimo.

Pero no es solamente el Gran Espíritu el que elige a quién dar esa magia. Esta Magia viene en una semilla que puede ser plantada y regada con mucho amor, honestidad, altruismo y personalidad. Debemos hacer nuestra parte en este mundo para que aparezca, como ayudar a curar los dolores de quien se cruza por nuestro camino, así como evitar el egoísmo, la soberbia, emanar buenas vibraciones, ser auténtic@s y dejar de resistir a la natural fluidez de los movimientos de nuestra existencia. ¡¡Este es el camino!!.

Es exudando energía positiva en el mundo que alcanzamos esa magia que el Gran Espíritu reservó para elevarnos. Cuando nos acostumbramos a seguir el flujo de las demandas del universo, nos encontramos en ese lugar de sabiduría. Cuando nos entregamos a nuestra verdad y a la realidad que nos rodea, abrimos nuestra alma para recibir esta energía divina que nos coloca en «otro nivel humano».

La magia está en el aire, basta mirar con el corazón, porque, para creer en milagros, basta ser realista.

Pero si tu luz anda medio apagada, repara en eso. Evalúa qué tipo de energía estás enviando al universo. Trata que no sea de arrogancia ni de victimización, sino de una persona sensata que saber leer los signos de la vida, que tiene la intuición para saber diferenciar con destreza el bien del mal y con la empatía suficiente para acongojarse con el sufrimiento humano y vibrar en sintonía con la felicidad del prójimo.

Imagina que el universo es una pista de baile y el Gran Espíritu es la música, entonces, lo único que necesitas hacer es bailar en el ritmo de la luz. Porque es sólo cuando dejamos la puerta de el corazón abierta al amor, que «Él» gana espacio para trabajar las bendiciones en nuestro Sendero.

Y, desde el momento en que somos empujados por esa vibración de paz, nada ni nadie será mayor que la fuerza y ​​protección que el Gran Espíritu pone sobre nuestra vida. ¡Jamás olvides eso!