Saltar al contenido
El Sendero del Chaman

Sagrado Masculino

Creo en hombres sensibles y amables.
Creo en los hombres místicos que creen en sí mismos.
Creo en los hombres que buscan templanza y paz dentro de ellos.
Creo en los hombres poetas, soñadores, magos, escritores, alquimistas, artistas, maestros y ángeles.
Creo en los hombres que les gusta bailar y cantar y hacer de la vida una celebración.
Creo en los hombres que abrazan a su niño interior herido, lo escuchan y lo abrazan de verdad.
Creo en los hombres que quieren sanar y ayudar a otros a sanar.

Creo en los hombres que se niegan a ser esclavos de su propia herida y que, a pesar del dolor, lo limpian y lo sanan con paciencia, amor y coraje.
Creo en los hombres que vienen de las estrellas y recuerdan el poder de sus alas, el poder de sus manos y el poder de su corazón.
Creo en los hombres que conocen la intuición y la usan como brújula.
Creo en los hombres que comparten la libertad porque son libres y no conocen otra forma de vivir.
Creo en los hombres que protegen la energía de las mujeres, que saben leer el aspecto de sus seres queridos y que no tienen la intención de cambiarlo, simplemente lo acompañan sabiamente en su vuelo.
Creo en los hombres completos que no necesitan nada del exterior porque ya saben que todo lo tienen dentro.
Creo en los hombres que hacen fuego cuando tienen frío, que se refugian en el agua cuando tienen sed.
Creo en los hombres con ojos sinceros que se ven a sí mismos y por eso aman y respetan a todas las criaturas que existen en la tierra.

Creo en los hombres, perfectamente imperfectos, porque es en esa imperfección donde también encuentran su belleza.
Creo en los hombres sensibles que saben recibir y dar amor en equilibrio, que escuchan y que también hablan, los que viven y los dejan vivir.
Creo en los hombres que viven la sexualidad como algo sagrado, porque saben que es un regalo maravilloso.
Creo en hombres con sentimientos claros, que son accesibles.
Creo en los hombres que caminan descalzos y hablan con las plantas.
Creo en los hombres tiernos y salvajes al mismo tiempo.
Creo en el hombre sagrado y en toda la divinidad que han mantenido.

Aha!

+Poema de Rishima

El despertar del sagrado masculino

Cada uno de nosotros lleva dentro de nosotros aspectos de lo sagrado masculino y lo sagrado femenino.

Se dice que cuando encontramos el equilibrio de estas dos fuerzas sagradas dentro de nosotros mismos, podemos extraer confianza, integridad y convicción de nuestras creencias a partir de esta conexión, y perder nuestro miedo a expresar nuestro verdadero ser.

Podemos mostrar amor y respeto a todas las personas y culturas, independientemente de las cosas que nos hacen diferentes, porque no nos sentimos amenazados por los demás ni tratamos de controlarlos; en cambio, valoramos la contribución que cada individuo aporta al mundo.

Podemos honrar a nuestros mayores, aprender de sus historias de vida y retomar las tradiciones y la sabiduría que desean transmitir a las generaciones futuras.

Podemos modelar para nuestros hijos una conciencia pura y amorosa que incorpora formas de ser tanto masculinas como femeninas, sin juicio; que acoge el misterio y la magia como parte natural de la vida; que acepta completamente la belleza de nuestra intuición y conocimiento interno.