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El Sendero del Chaman

INIPI el sudor sagrado

INIPI el sudor sagrado

La palabra Inipi proviene del Lakota “Iniunkajaktelo”, que significa “vamos a orar a la tienda de sudar”

El propósito principal de la Sauna Sagrada o Inipi como es llamado por los Lakotas, es el de purificar el cuerpo, la mente y el espíritu, de forma que un nuevo sentido de Ser pueda estar presente en nuestro camino. Este sauna en sí es una ceremonia que va más allá de esta definición, pues ella tiene ingredientes de Cura, Renovación, Transformación y Sacrificio.

Un maestro, me contó que el éxito en la transformación está siempre precedido de un caos, y este baño de vapor Sagrado crea ese caos, para traer beneficio a nosotros.

La ceremonia del Sauna Sagrada

La ceremonia de este baño de vapor sagrado utiliza todos los Elementos del universo: tierra, agua, fuego, y aire. Todos los elementos usados en la sauna son sagrados (wakan) para nosotros y deben ser entendidos profundamente si realmente deseamos purificarnos; el poder de una cosa o un acto está en el significado y su comprensión.

Antes de cualquier ritual o ceremonia nativa americana

Todos los participantes deben purificar el cuerpo, la mente y el espíritu. Entrar en el espacio ceremonial cargado de impurezas equivale a disminuir el potencial del resultado de la ceremonia. La purificación puede ser hecha con humo de salvia o cedro, con una ceremonia de INIPI, o de otras maneras. Cuando algún participante de la ceremonia se niega a realizar la purificación antes de tomar parte en el ritual, el espacio queda maculado. No puede haber interacción total entre los participantes si algún miembro de ellos trae consigo resentimiento, odio, celos, envidia o alguna emoción negativa. Por eso nuestros Ancestros crearon rituales de purificación.

El Círculo Sagrado

El INIPI se construye de forma circular. Este formato de casco de tortuga ayuda a generar pensamientos positivos y propicia al direccionamiento de buenas oraciones al Gran Espíritu (Wakan Tanka), a la Madre Tierra, a nosotros mismos y a nuestros semejantes. Debemos siempre recordar que esta ceremonia consiste en estricta disciplina y aprendizaje. Disciplinamos nuestros pensamientos y acciones para aprender a canalizar ciertas energías de manera positiva y de la forma más apropiada.

En general, se pide a los participantes que se abstengan de drogas, sexo y alcohol durante un período de al menos cinco días antes de la ceremonia. En algunas ocasiones, se les llega a pedir que se haga un ayuno por un período de 3 días. Permitirnos a nosotros mismos ese pequeño período de limpieza, es darle la oportunidad a nuestro interior de estar purificados para recibir visiones y las curaciones. Además, el ayuno y la purificación hacen la ceremonia más fuerte.

La construcción de el INIPI en los tiempos antiguos se daba siempre cerca de un arroyo.

Elegimos un lugar de poder, y hacemos un círculo con radio de 1 metro y 50 cm. Cavamos un agujero de aproximadamente 50 cm de profundidad por 30 cm de diámetro. Colocamos la tierra removida fuera del círculo, en el punto aeste, para formar un altar. En este altar, existe una pequeña rama simbolizando las cuatro direcciones con cintas coloridas atadas a ellos, cada una en su posición. La cinta amarilla representa el Águila, la energía masculina y la iluminación del Este, su elemento es el Fuego. La roja representa el coyote, la energía del niño, el Sur, la fe, la confianza, la inocencia, su elemento es el Agua. La de color negro representa el Oeste, la energía femenina, el Oso, y el lugar de introspección y de los objetivos, su elemento es la Tierra. Por fin, la cinta de color blanco significa el norte, el anciano la gratitud y la sabiduría,

La mayoría de las veces la puerta de el INIPI se coloca al este, porque es de esta dirección que la luz de la sabiduría viene. La puerta es a ras del suelo, muy baja, para entrar de rodillas. Se trata de un recordatorio para que permanezcamos humildes y podamos comprender que no somos ni mayores ni menores que las otras formas de vida.

Nuestro siguiente paso es la recolección de ramas del sauce, generalmente alrededor de dieciséis. El sauce se curva graciosamente y no se rompe con facilidad, y es también conocido como el árbol del amor. Mientras hacemos esta colecta, ofrecemos tabaco a el árbol, agradeciendo en retribución su cooperación, precedido de una oración.

Hacemos cuatro agujeros en el suelo en dirección a los puntos cardinales de tal manera que marquen los cuatro rincones del universo, finamos y atamos las ramas cruzándolas. Después reforzamos el lateral y tomamos una rama más joven y flexible para hacer la puerta, finalizamos así el esqueleto de este sauna sagrado (INIPI).

Hecho el esqueleto, cubrimos lo mismo con pieles o lonas bien resistentes, buscando sellarla, para que no haya ninguna abertura donde pueda salir el humo cuando comenzamos la ceremonia, bloqueando también cualquier entrada de luz.

El Fuego Sagrado

Concluida la cabaña de sudar (INIPI), hacemos una pequeña zanja a la dirección del Este donde construimos una fogata sagrada que llamaremos: Fuego Eterno (Peta-owihankeshni), y es donde las piedras se calientan. El Fuego Eterno siempre quema, por eso vivimos nuevamente, siendo purificados por el fuego y el humo. Nosotros solemos construir esa zanja a más o menos a tres metros de la puerta de el INIPI.

Se pide permiso a la Madre Tierra, ofreciendo tabaco nuevamente y hacemos un agujero de 30 cm. La tierra que es removida, la utilizamos para hacer una pequeña mureta de protección al fuego.

A continuación, procedemos a la colocación de las piedras. Las mejores piedras para soportar el calor de el fuego sagrado, son las del fondo de los ríos y/o roca volcánica para que no se rompan y no se astillen cuando se vierta al agua sobre ellas, para liberar el vapor.

Abuelas Sagradas

Las piedras también son seres vivos que tienen poderes especiales y deben ser tratados con respeto. Ellas son portadoras de los Registros de la Tierra y, mientras liberan el vapor, nos van transmitiendo sus lecciones. Para contar con su ayuda en esa jornada, conversamos con ellas solicitando su ayuda, y pidiendo disculpas por tener que sacarlas de su hábitat natural. Una vez más ofrecemos tabaco, para aquellas que sentimos la vibración de que están dispuestos a ayudarnos, sacrificándose por nosotros en ese proceso de purificación.

La recolección de leña

Terminada esta etapa, procedemos a la colocación de las leñas. La mayoría de las veces, recogemos la leña unos días antes de la ceremonia y siempre hacemos rituales y oraciones. Los árboles son seres sagrados muy sensibles, poseyendo un gran poder medicinal. En virtud de ello, recitamos oraciones para ellas y para todos los seres que comparten su morada, solicitando asistencia y disculpándonos por retirar su vida y su vivienda. Agradecemos y la bendecimos con el humo de la salvia o del cedro.

Cuando acabamos de poner todas las leñas, la ceremonia de la Sauna Sagrada (INIPI) comienza.

La pipa sagrada

La ceremonia generalmente comienza con la ceremonia de la pipa Sagrada. Encendemos la pipa y oramos al Gran Espíritu, a las Cuatro Direcciones y a la Madre Tierra, solicitando su ayuda para encender el Fuego Sagrado. Sólo que antes de encenderlo, organizamos la leña en el agujero formando un altar de sustentación de las piedras, y colocamos las piedras en ese altar. Seguimos los cánticos e invocamos a los elementales solicitando su protección y auxilio.

Cuando encendemos el fuego, recordamos que al calentar las piedras representa el gran poder del Gran Espíritu que da vida a todas las cosas.

Velando el fuego sagrado

Mientras velamos el fuego, seguimos cantando y orando. La quema de la pila de madera y el calentamiento de las piedras suele tardar dos horas. En ese espacio de tiempo, preparamos el agua para el balde de agua de la Sauna Sagrada (INIPI). Oramos para el elemento agua, pidiendo a su espíritu que nos ayuden, purificando nuestras mentes, cuerpos, espíritus y alma, y que comparta con nosotros su fuerza, protección, larga vida y buena salud.

En la parte de afuera, colocamos nuestros objetos personales de poder en el altar, delante de la puerta, para ser bendecidos y formamos una fila.

Para entrar al INIPI.

Nos arrodillamos en la puerta, rindiéndonos ante los espíritus, a medida que entramos en el vientre de nuestra Madre Tierra. Arrodillados y en la entrada, decimos: – «Mitakue Oyassin» – Somos todos hermanos, dedicando así nuestra purificación y sacrificio a todas nuestras relaciones. Todos los participantes, repiten estas palabras, o simplemente las recitan hacia sus adentros: – Por todas nuestras relaciones-.

Cuando nos arrodillamos y pasamos arrastrándonos por la puerta del INIPI, debemos examinar nuestros propios egos.

Por todas mis relaciones

El término «sacrificio» significa originalmente, «hacerse sagrado». La forma circular del INIPI nos recuerda que no debemos culpar a los demás cuando vacilan o fallan, sino que debemos compartir amablemente el amor y el cariño para que el Círculo de lo Sagrado pueda permanecer intacto.

Entramos en el INIPI desnudos de símbolos, medallas, estatus, riqueza, camuflajes, disfraces y otras capas que alimentan el ego humano, Ya que regresaremos como recién nacidos en el vientre de nuestra Madre Tierra: humildes, puros, inocentes y preparados para el sustento y el crecimiento. En ese momento, lanzamos por tierra nuestra auto-imagen y nuestros atributos físicos humanos para redescubrir nuestra alma y nuestro lado espiritual.

Al entrar al INIPI, seguimos por el lado izquierdo, cruzando detrás del agujero asignado a las abuelas (las piedras del sauna sagrado) en el sentido de las agujas del reloj, y ocupamos nuestros lugares. En ningún caso, podemos cruzar ese flujo de energía, que va desde el Fuego Sagrado hasta el agujero dentro del INIPI. En nuestra salida debemos hacer el camino inverso, evitando cortar el flujo.

De vuelta al vientre de la Madre Tierra

La oscuridad hace aflorar el sentimiento de vuelta al vientre de la Madre Tierra y nos concede un lugar seguro para renacer. Las cuatro primeras piedras que se traen, representan a cuatro direcciones sagradas: este (emocional), sur (física), oeste (espiritual) y norte (mental). A poco las otras piedras van entrando y ocupan su lugar en el vientre de la Madre Tierra. No hay un número correcto de piedras a participar en la ceremonia de INIPI, ellas pueden ser en números de al menos doce, llegando en algunos casos hasta veinte o más piedras. Las canciones y oraciones que honran las cuatro direcciones son en número de cuatro. Estos ciclos permiten que los participantes tengan diferentes puntos de vista acerca del propósito y su purificación.

Invocando a lo Sagrado

Invocamos el Gran Espíritu, la Madre Tierra, las cuatro direcciones y sus guardianes, y también a todas nuestras afinidades. Oramos y agradecemos al Gran Espíritu, pidiendo por nuestros familiares y hermanos que se encuentran en sufrimiento. Confesamos nuestros pecados y atentados contra las leyes del Creador y la Madre Tierra, aunque de forma involuntaria. Pedimos perdón por las ofensas, daños e injurias causados a cualquier hermano de la Naturaleza.

Durante todo este proceso de catarsis, entonamos canciones de sanación que nos fueron transmitidas por los Ancianos Nativos, y algunas por espíritus en nuestra Búsqueda de Visión.

A medida que transpiramos, y que nuestro sudor retorna a la Madre Tierra en forma de vapor, la Tierra pasa a ser nuevamente nutrida. Y cuando la puerta de la sauna sagrada es abierta, el vapor viaja hacia el Gran Espíritu.

Permanecemos en el interior del INIPI por tiempo indefinido, tanto pueden ser veinte minutos, dos horas o incluso más. Se Solicita que todos los miembros se queden hasta que el que dirige el ceremonial, también llamado Maestro de Ceremonia, diga que ha llegado la hora de salir. Sin embargo, algunas personas, encuentran la temperatura demasiado alta y no puede llegar hasta el final, siendo entonces permitido al mismo que sale y espere desde el exterior de la sauna hasta el final de la ceremonia.

Salimos de la ceremonia renacidos y recreados, siguiendo hacia el arroyo o la piscina. Nos sumergimos en el agua, pedimos protección, fuerza y salud. Agradecemos al agua por su limpieza y permanecemos dentro de ella por unos minutos más. En seguida nos reunimos delante del Fuego Sagrado, tomamos nuestros objetos que se encuentran en el altar frente al fuego y la puerta de la sauna, oramos al Gran Espíritu, y la ceremonia ha concluido.

Aho!