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El Sendero del Chaman

Honrar a nuestros Ancestros

Honrar a nuestros Ancestros.

Honrar a nuestros Ancestros.

Desde la prehistoria se puede observar la relevancia del acto de honrar a los ancestros en diversas sociedades con distintos grados de complejidad, lo que ha permanecido como un importante componente de varias prácticas religiosas en los tiempos actuales.

Los seres humanos, independientemente de la cultura a la cual pertenezcamos, de una u otra forma honramos a los ancestros, ya sea cuando hacemos ceremonias a los héroes, en los altares de las misas, en altares hechos sobre criptas buscando la fuerza espiritual provenientes de los muertos, en las ofrendas, bailes y danzas dedicadas a los difuntos, entre otros.

El acto de ocuparse de los ancestros es una costumbre primitiva, que inclusive ha sido considerada como el origen de las religiones, puesto que permite constatar el hecho de la muerte y además enaltecer la memoria de los difuntos, ya que existía la creencia de que la muerte era la prolongación de la vida.

Es común encontrar en los libros sagrados algún párrafo que dice: “Honra a tu Padre y a tu Madre”. Honrar, un acto de valorar, respetar y enaltecer a nuestros progenitores. El acto de honrar a los padres es el ejercicio básico de la Ancestrología, puesto que si honramos la semilla, el fruto es honrado también.

El culto a los ancestros es una práctica espiritual que está basada en la creencia de que los miembros de la familia que han muerto acceden a una nueva existencia, desde donde se interesan por los asuntos de su progenie. Por esta razón, desde el alma primitiva, la importancia de honrar a los ancestros radica en que este rito aseguraba la buena disposición de los muertos hacia los vivos y, por ende, el bienestar de las nuevas generaciones. Por ejemplo, en las tribus taínas de la actual Costa Rica, se rendía culto a los ancestros, puesto que se creía que al morir se habían convertido en espíritus protectores con poderes sobrenaturales.

Algo similar ocurría con tribus africanas, donde se pensaba que al estar los dioses en un lugar lejano, desde donde no lograban oír sus plegarias, los ancestros pasaban a ser intermediarios entre los dioses y ellos. Otro ejemplo más cercano sucede en la cultura mapuche, donde se cree que al morir y llegar al espacio de arriba, el antepasado se va junto a los dioses, pero aún continúa unido a los hombres. De esta forma, el antepasado se transforma en un mediador entre la condición sagrada y la humana.

[Pedro Engel, Clarin]

“Sin el Gran tronco de 61 años de edad, la hoja verde y llena de energía, no tiene a dónde crecer. Dicen que… Sin Raíces, no hay Alas.”

 

Honrar a nuestros Ancestros

 

LA MUERTE EN LA CULTURA AZTECA

Como dijo el poeta Carlos Pellicer, “El pueblo mexicano tiene dos obsesiones: el gusto por la muerte y el amor a las flores”. Por eso, no es de extrañar que los aztecas creyeran en la vida después de la muerte, y forjaran toda una cultura en torno a la muerte. Según ellos, cuando una persona perdía la vida, su alma alma se podía dirigir a uno u otro lugar en función de la causa y las condiciones de su fallecimiento. El mundo de los muertos, la casa del sol, el Tláloc o el Árbol Nodriza estaban esperando la llegada de los espíritus.

Honrar a nuestros Ancestros

 

“El Olvido es una segunda MUERTE a la que temen los espíritus más que a la primera…”

 

Así mismo, hay culturas milenarias como la Wirrarika (Huichol) que no celebran el Día de Muertos, sin embargo conservan una ceremonia dedicada a la persona que acaba de fallecer y que consiste en un ritual de “iniciación o transición al inframundo: La muerte representa un lazo más con lo sagrado, mundo que por excelencia es el concerniente a los mitos y los dioses, y todo lo que entre en contacto con ellos es de igual manera sagrado; como los mara’akate (plural de maraakame), encargados de cuidar los objetos del culto en los templos durante las ceremonias o los peyoteros que participan en la peregrinación a Wirikuta.

Los dioses también son llamados “antepasados” y es común que sean designados con algún término familiar: el padre Sol, nuestro abuelo Fuego, el bisabuelo Cola de venado, nuestras Madres del agua, nuestra madre Tierra, nuestra bisabuela Crecimiento.

Las familias construyen ririkis (pequeños santuarios donde se guardan los objetos rituales) a sus muertos y a sus dioses. Es así que los huicholes viven integrados en este mundo sagrado, ya que no sólo conviven con él a través de una gran variedad de experiencias místicas, sino que establecen relaciones de parentesco muy reales entre uno y otro mundo.

Honrar a nuestros Ancestros.La concepción que tienen de la muerte los wixaritari o huicholes, es hasta cierto punto semejante a la de otros grupos mesoamericanos incluyendo a los antiguos aztecas. Cuando alguien muere, su alma realiza un viaje difícil y lleno de pruebas. No celebran el Día de Muertos; sin embargo aún conservan una ceremonia dedicada a la persona que acaba de fallecer y que consiste en un ritual de “iniciación o transición al inframundo”.

Tienen la creencia de que al momento de fallecer el alma se desprende del cuerpo y se posa sobre la cabeza del difunto en forma de algodón, humo o viento. La muerte representa para ellos un proceso de purificación, donde el alma tiene que pasar por cinco niveles para descender al inframundo. Se tiene la idea que el primer lugar en el que se reúne el alma con sus antepasados, es frente a un árbol de amate.

Entre los Huicholes los cuerpos de los muertos son sagrados, pero “ritualmente impuros e intocables”, y están fuera del contacto común tanto físico como social. El “mito de la muerte” en la cultura wixarika señala que todo contacto con los muertos está prohibido. Por lo tanto no se permite el retorno del alma que ha sido remitida al inframundo, después del rito de pasaje y despedida que se realiza al quito día del fallecimiento.

Después de un tiempo, el muerto y la familia lloran y se despiden, porque ha llegado el tiempo de la última partida. De cualquier forma, los vivos no pierden contacto con el muerto, ya sea porque éste vuelve después de cinco años, convertido en cristal de roca, o porque permanezca en el rancho de los muertos; los familiares siempre podrán entrar al ririki para adorarlo y dirigirse a él.

SCGOBMX

 

“Sea cual sea tu origen, tus ancestros siempre estarán ahí para sanar tus heridas” -siempre y cuando no los olvides.