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El Sendero del Chaman

Suelta y deja ir

suelta y deja ir

A veces, es mejor dejar que algo se vaya y comenzar de nuevo…

Hay cosas que nos pasan en la vida que encontramos difíciles de aceptar. Los recuerdos regresan y nos perturban una y otra vez.

Cuando algo que encontramos difícil de aceptar sucede en nuestras vidas, tenemos que decidir si hay algo que podamos hacer para cambiar las cosas. Si la hay, debemos hacer lo que podamos para que todo esté de nuevo bien.

Pero si hemos hecho todo lo posible, y en nuestro corazón sabemos que ahora no hay nada más que hacer, entonces, dejemos que se vaya aquello que nos quita la tranquilidad.

Después de repasar todos los «qué hubiera pasado si…» y los «¿por qué?», quizás aprendamos una lección valiosa y descubramos que si bien fue doloroso, crecimos por la experiencia.

Aprender a dejar ir las cosas, en vez de preocuparnos por lo que pudo haber sido, con el tiempo podría ser más valioso que aquello que hemos dejado ir.

«Todo lo que sucede, sucede por una razón»

El Arte de Dejar ir

«Dejar ir» es un acto de entrega. Es confianza en la vida y en todo nuestro entorno. Es un acto de coraje. Un acto de fe. Fe en una fuerza invisible, en una sabiduría superior que no es la nuestra.

Una fe que nos mantiene de pie, confiando y creyendo, a ojos vendados, que la existencia nos cuida.

Pero.. ¿por qué es tan difícil confiar?

Hemos sido condicionados, desde que nacimos, a mantener «el control de la situación». Hemos sido enseñados a controlar todo a nuestro alrededor. Controlamos el tiempo, el dinero y muchas veces incluso las personas que nos rodean. Para el tiempo, usamos calendarios y relojes, para las personas, usamos la manipulación y el intercambio. Estipulamos metas de realizaciones, que deben ser cumplidas como un protocolo y, a través de esos protocolos bien definidos, esperamos ser exitosos y aceptados por el medio social.

Si perdemos el control de algo, nuestro ego se desespera y se frustra, se siente inferior. Si conquistas algo mediante «el control» o «la competición», nos sentimos «el máximo». Y el ego necesita siempre sentirse así, «superior».

Sin embargo, el arte del «dejar ir» y «soltar», se trata exactamente de «no control». Se trata de dejar nuestro ego de lado, de abandonar estereotipos de inferioridad – superioridad, de conquistas y derrotas, de éxito y de fracaso.

Se trata de confiar en la sabiduría divina de la vida, de que todo sucede por una razón, y que nada, exactamente nada, debe ser clasificado o enmarcado como «bueno o mal», pues un acontecimiento que se muestra positivo, al principio, posteriormente puede ser negativo, y viceversa.

Confiar en algo más allá de nuestro control

Persistencia y Terquedad

No se trata de pasividad. No se trata de esperar que suceda. No se trata de falta de persistencia. Se debe diferenciar la persistencia de la terquedad. La persistencia nos enseña con los errores, y a través de ellos, nos muestra nuevos caminos para intentarlo. La terquedad nos ciega y nos hace insistir en una causa perdida, ilusoria, muchas veces haciéndonos insistir en una proyección mental.

«Dejar ir» se trata de creer que la existencia cuida de nosotros, creer que el universo posee mil y una posibilidades y formas extremadamente inteligentes, además de nuestro entendimiento, de guiarnos hasta lo mejor.

Se trata de la confianza, en creer que la sabiduría de la existencia nos guía hasta lo que es verdadero y duradero para permanecer en nuestras vidas.

No olvidemos que la existencia nos está guiando todo el tiempo. Sin embargo, sus señales son leves y extremadamente sutiles. Necesitamos ser perceptivos e intuitivos para entender estas señales y saber cuando es el momento de actuar y, de esta forma, actuar a través de la percepción, la intuición y el corazón.

Lo que está destinado a suceder siempre encontrará una forma única, mágica y maravillosa de manifestarse.

AD

Cuando, finalmente, aceptamos el «dejar ir», nos entregamos a los planes de la existencia, pues tenemos absoluta certeza de que todo lo que necesitamos en nuestra vida… llegará.

Y todo lo que ya no necesitas, se irá. Esta es la confianza en los planes del universo. Eso es dejar ir. Eso es soltar. Eso es entrega. ¡Bendiciones!