Saltar al contenido
El Sendero del Chaman

El renacimiento de un Águila

El renacimiento de un Águila

El renacimiento de un Águila

 

El águila tiene probablemente la vida más larga entre las especies de aves. Puede vivir hasta 70 años, pero para llegar a esta edad, el águila debe tomar una decisión difícil a sus 40 años. En los 40´s, las garras largas y flexibles del águila ya no pueden agarrar presas, que son su alimento. Además, su pico largo y afilado se vuelve débil y se dobla. Sus alas envejecidas y pesadas, debido a sus gruesas plumas, se pegan a su pecho y dificultan su vuelo. Al águila solo le quedan dos opciones: morir gradualmente de esta manera o pasar por un proceso de cambio doloroso, que dura aproximadamente 150 días.

Este doloroso proceso de cambio requiere que el águila vuele hacia la cima de una montaña y se siente en su nido. Allí, el águila golpea su pico contra una roca hasta que se arranca el pico. Después de arrancarse el pico, el águila espera a que un nuevo pico vuelva a crecer. Luego arrancará sus garras y esperará a que crezcan nuevas garras. Al final, el águila comienza a arrancar sus plumas envejecidas y espera a que crezcan nuevas plumas.

Todo este proceso es muy doloroso para el águila, ya que sangra durante el proceso y se vuelve débil e indefenso. Pero después de cinco meses de esta prueba, está lista para los próximos 30 años de su vida. Es como un renacimiento para el águila.

 

Los humanos también debemos pasar por un proceso de cambio similar si queremos disfrutar de nuestra vida.

Con el tiempo, desarrollamos sentimientos encontrados, aversiones, amor y odio indebidos hacia las personas y sus acciones. Nuestras mentes se condicionan y nuestro ego se endurece. Esto se refleja en nuestro comportamiento, actitud y trato con los demás. Lentamente, comenzamos a hacer más enemigos que amigos; Empezamos a tener más argumentos que discusiones saludables. Comenzamos a llevar la carga de los recuerdos dolorosos del pasado y encontramos dificultades para perdonar y buscar el perdón. Esto conduce a un sentimiento de tener una vida agobiada y dolorosa. Ni disfrutamos nuestra vida al máximo ni podemos hacer felices a los demás.

Para sentir la alegría interior de la vida y difundir la alegría a nuestro alrededor, debemos iniciar un proceso de cambio. Al igual que el del águila, nuestro proceso de cambio también es doloroso (ya que la mente no acepta el cambio fácilmente), pero debido a que el cambio nos trae un nuevo impulso de vida en términos de nueva felicidad, alegría, energía, emoción, positividad, etc. Vale la pena pasar por ese proceso de cambio.

Necesitamos deshacernos de viejos recuerdos, hábitos y tradiciones pasadas. Necesitamos adaptarnos, acomodarnos y comprometernos de acuerdo con las situaciones y demandas de las personas que nos rodean para que la relación no se ponga tensa. Necesitamos perdonar y buscar el perdón, dejar ir todo lo que preocupa nuestra mente. Necesitamos encontrar un nuevo enfoque en nuestras vidas y ampliar nuestras mentes. Necesitamos volvernos más espirituales y expandir nuestra visión interior hasta tal punto que pierda el poder de discriminar entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, los ricos y los pobres, los míos y los suyos.

Todo debe ser visto por igual. Todos debemos ser amados incondicionalmente. No debe haber espacio para el odio, los celos, la enemistad, el ego, las expectativas, la depresión y la decepción.

Una vez liberados de las cargas pasadas y los aspectos negativos, solo así podemos aprovechar el presente y vivir una vida feliz y plena.


Si te gustó esta historia, te puede también gustar:

EL Águila que creía ser Gallina