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El Sendero del Chaman

El Sendero que lleva al Sol

El Sendero que lleva al Sol

Un día cuando se alejaban los pasos de la tarde cubriendo de plata el río y de violeta los montes, Quetzacóatl miró a sus hermanos y vio el espíritu de todos aquellos que le seguían. Y con la voz que le nacía del corazón dijo:

Ha llegado el tiempo en que he de volver a la montaña. Mi voz ha fecundado el valle de la vida y ha sembrado de Luz muchos corazones. Que ellos ahora a su vez enciendan a la Luz a otros corazones. Veo una gran Luz en un horizonte no lejano donde se modelará el Hombre Nuevo.

Se ha dicho muchas veces ya: Ama a tu prójimo como a ti mismo. Pero yo he visto que muy pocos se aman a sí mismos como para poder amar a su prójimo. Yo les digo: conózcanse a ustedes mismos para que puedan saber qué arreglarán de ustedes mismos en sus semejantes. Y así sabrán cómo deben hacer para Amar a su prójimo más que a ustedes mismos.

Mis pies están descalzos y mi voz está desnuda. No los traten nunca de calzar ni de vestir. Si ustedes necesitan calzados y vestidos, tómenlos, mas nunca digan que son de Mí.

Y se encaminó al sendero que llevaba a donde nace el sol. Xochitl, con sus grandes ojos negros lo seguía y lloraba porque nunca más lo volvería a ver.

Entonces Quetzacóatl se detuvo y mirándola a los ojos le dijo:

Ahora tú me cierras el camino con una cortina de lágrimas porque no conoces el Amor. Quizás mañana tu deseo me haga visitar tu vientre y tu Amor de madre me de un nuevo cuerpo para mirarme en el río de la vida. Y seguir caminando desde el valle a la montaña.

Y volviéndose a todos les dijo en alta voz:

No me añoren ni me llamen con palabras, ni me busquen entre las hojas de un libro. Todo aquello que dije se ha detenido en el tiempo y ustedes deben caminar.

Vayan y prolónguenme al prolongarse. Es tan puro el viento que alimenta el pecho de aquél que lo golpea y le da vida. Es tan pura el agua que da de beber a aquél que la contamina.

Ustedes son el viento y el agua y también el fuego y la tierra. ¿Acaso no son una parte consciente de todas las cosas? ¿Y qué son los demás, sino ustedes mismos en distintas circunstancias? Entonces, ¿Qué rama hiere a otra rama si sabe que todas juntas forman el mismo árbol?

Descubran al Ser Perfecto que los habita y no se queden en la superficie de las cosas.

No hay nada malo ni nada bueno, porque nadie puede ser cortado con la misma medida ni pesado con el mismo peso. Cada uno hace su malo y su bueno para irse trascendiendo.

Anden y se les abrirán los caminos. Hagan y se ampliará sus esperanzas. Nunca estuvieron solos, ni se les dejó solos. Abran los ojos y verán otros ojos. Abran las Manos y verán otras manos. Den los pasos y verán la compañía de muchos pasos.

El árbol al que prodigan tantos cuidados puede pensar: Nadie cuida de mí, todos me dejan solo. Porque sus ojos no ven las manos de ustedes, ni su tacto siente al tacto de ustedes.

Así les digo: Lo mismo les ocurre a ustedes. Sus jardineros están invisibles pero sus manos cuidan su Despertar. Que todas sus ansias sean aladas para hacerse alados y que todos sus trabajos sean para limpiar el Espíritu de Verdad que hay en ustedes. Porque ese es su fruto y así amanecerán conscientemente en el Todo Uno Santo.

Extraído del libro «Así Hablaba Quetzacóatl «