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Cerrar ciclos, dar vuelta a la página, volver a empezar.

Cerrar ciclos, dar vuelta a la página, volver a empezar.

Cada final de año es común hacer un balance del año que está terminando. Es en esta época, en la que repasamos nuestras vivencias como una película, donde recordamos a la gente que hemos conocido, todo lo que se ha vivido, objetivos alcanzados, aprendizajes “aprendidos”, desafíos superados, encuentros y desencuentros, amores y desamores y rompimientos necesarios.

Lo más emocionante de todo esto es saber que cada situación, cada persona que se cruzó por nuestro camino y cada momento vivido, fue primordial para seguir en la dirección en que necesitamos estar.

Recuerda siempre que es necesario experimentar y vivir en carne propia los buenos y los malos momentos, las alegrías y las tristezas, las conquistas y las derrotas, las pérdidas y las ganancias. Es necesario también comprender que nada, absolutamente nada, sucede por casualidad. Todo tiene un motivo y en el momento oportuno, todo nos será revelado.

No insistas más en quien no quiera quedarse y tampoco mantengas las puertas abiertas para quien ya se fue y no desea volver. A veces, la respuesta que tanto buscamos está allí, frente a nuestras narices, esperando a que nos atrevamos a dar ese primer paso.

Es momento de expandir el corazón, agradecer por todo lo experimentado en el año que está terminando y movernos en el amor incondicional.
Con la llegada de un año nuevo, se renueva la fe y la esperanza de que mejores días vendrán. Es momento de renovar también el deseo de ser una persona mejor para con nosotros mismos y para con los demás. Y renacer, como el ave fénix, nuestra voluntad por corregir los errores del pasado y poner en práctica todo lo que hemos aprendido (o recordado) para tener un mejor mañana, más despierto y más consciente.

Hoy es el momento de festejar más los momentos con quienes nos aman de verdad y nos hacen sonreír, de abrazarnos a cada oportunidad que nos surja, de promover cambios, de tener nuevas actitudes y desafíos ante la vida. De simplemente celebrar cada logro alcanzado.

En este 2019, es momento de celebrar la vida, de cantar y bailar con mucha alegría de vivir. Ríe hasta que el vientre duela. Llora hasta que el cuerpo quiera, tantas veces como sea necesario para lavar el alma. Despréndete de todo lo que no hace vibrar tu corazón. Presta más atención a tu intuición. Escucha tu voz interior, el Gran Espíritu está hablando contigo.

Que en este nuevo año, seas tu, tu mejor compañía, que muestres al mundo tu mejor versión, que logres mantenerte fiel a tus valores y virtudes, que te respetes a tí mismo y logres amarte de la misma manera que amas a otros.
Agradece los errores y los aciertos. Honra los aprendizajes y no pierdas la fe de creer que hay algo más grande que está por venir. Te deseamos un año nuevo próspero, con mucho éxito y bastante sabiduría para lidiar con los nuevos desafíos, que continúes alimentando tu fe, confía y sigue creyendo porque lo que tiene que ser será en el tiempo correcto.
¡Feliz vida nueva!