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El Sendero del Chaman

12 Síntomas de paz interior

Si tienes 5 o más, FELICIDADES, pero cuidado, la paz interior es muy contagiosa..

SÍNTOMAS DE PAZ INTERIOR 

1-Una capacidad inconfundible para disfrutar cada momento. Ya no tienes tiempo para esperar a otros, te sientes pleno y feliz, así que en tu propia soledad, sonríes; sonríes a la vida, sonríes al amor, pero sobre todo te sonríes a ti mismo desde dentro y esa sonrisa es la mas especial de todas, ya que hace que el miedo desaparezca y puedas disfrutar cada momento como si fuera único.

2-Pérdida del interés de juzgar a otras personas. Aquel juego donde todos son los villanos y yo la pobre víctima, ya quedó en el pasado, ya no tienes tiempo para cosas sin alma, sin corazón, ya hoy dejas de ver los defectos de los demás y te enfocas en los tuyos propios.

3-Pérdida del interés en juzgarse a si mismo. Ajá! te has dado cuenta que cuando empiezas a enfocarte en tus propios defectos, dejas de empezar a verlos como defectos y ahora poco a poco se van convirtiendo en «áreas de oportunidad», pues si! ese es el paso para dejar de juzgarse a si mismo y empezar a observarnos desde el amor.

4-Pérdida del interés de interpretar las acciones de los demás. Obviamente te has dado cuenta que la gente a tu alrededor ya no es igual, ¿no es cierto?, han cambiado, ya no te llaman tan seguido, ya no eres indispensable en sus reuniones o simplemente, pasan de ti ..  ¿y tu? has dejado de reparar en ello, por que estás tan ocupado observándote a ti mismo, que las acciones de los demás, han pasado a segundo término.

5-Pérdida del interés por los conflictos. Sí, si.. esa vocecita tuya aún está diciéndote: «deberías hablar con ellos», «tendrías que poner un hasta aquí a tal o cual situación» (en voz muy seria y retadora) pero tu sonrisa interna es tan intensa, que tan sólo basta con sacudir los hombros y expresar. «¡me vale!» (si aún no lo intentas, te recomendamos ampliamente que lo hagas).

6-Pérdida del interés de preocuparse. Aquí viene el por que de decir: ¡me vale! (es algo así como un: «no me interesa preocuparme por el momento») te has dado cuenta que solo tienes el Aquí y el Ahora para ser feliz, que ya no existen ayeres, ni mañanas ..  así que, ¿de que te preocupas?

7-Frecuentes momentos de autovaloración. Esa sonrisa interior, hace que cada vez, más y más cosas bonitas pasen por tu mente, así que, se han ido esas ridículas frases desmotivacionales que tanto te decías al mirarte al espejo. Hoy tan solo tienes para ti: elogios y ánimos para enfrentar este nuevo día, cada «AmaNacer».

8-Frecuentes ataques de sonrisas a través de los ojos del corazón. Y sigue la sonrisa haciendo de las suyas, pero ya cada vez es tan frecuente, que es imposible que pase desapercibida por los demás, ya es tan espontáneo, que de vez en vez, reparas en que estás sonriéndole hasta aquel que hace poco nomás no soportabas.

9-Tendencia a dejar que las cosas sucedan en lugar de hacer que sucedan. Si, si, ya lo sé, a todos nos enseñaron que: «Hay que hacer que las cosas sucedan», ¿pero sabes que? estas tan en paz contigo mismo, que te permites (ahora si) que el universo guíe tus pasos, créeme, el sabe lo que está haciendo.

10-Tendencia a pensar y obrar espontáneamente, en lugar de hacerlo desde el miedo por experiencias pasadas. Si lo piensas bien, con esa sonrisa interior, con ese nuevo TU al mando, ¿que mal puede pasar? ya has dejado de pensar desde ese viejo yo, lleno de miedos e inseguridades infundadas y muchas veces «heredadas» y ahora das paso al espontáneo! (aunque eso también debes agradecérselo a tu YO del Aquí y el Ahora).

11-Intensos y frecuentes episodios de agradecimiento. Y precisamente llegamos a los agradecimientos!, ya no queda más que agradecer, agradecer y agradecer, ¿a quien? pues a ti, al universo, a la vida, al amor, a los que se fueron, a los que se quedaron, a los que dijeron: «ahorita vuelvo» y nunca lo hicieron, a los que si regresaron, a tu perro, a tu gato y a ti, pero sobre todo a ti! por que sin ti, esto no hubiera sido posible.

12-Receptividad al amor de los demás, así como la urgencia incontrolable a compartirlo.  y por último, te das cuenta de que estás tan lleno de ti, que es imposible que no te desbordes a manos llenas .. y empiezas a sentir amor y empiezas a compartir amor. Por que esa paz que ahora sientes, ¿a poco no te hubiera gustado que cuando más deprimido andabas, alguien te la hubiera compartido? Así que, ahora ve y anda, comparte con los demás esa paz que llevas dentro …                                                                                                                  

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