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El Sendero del Chaman

Sanación con los sonidos

Sanación con los sonidos

El sonido es la medicina del futuro

El tono de nuestra voz es una herramienta sumamente poderosa. Aprendiendo a escuchar nuestro propio tono podemos auto-conocernos
y trabajar con nuestras emociones inconscientes, incluso con aquellas que hemos heredado de nuestra familia y cultura.

El tono se forja desde los primeros meses de vida.

Junto con la tonada del sonido de la voz de nuestros padres, vamos absorbiendo la emoción y sus creencias acerca de lo que es la vida, es decir que nuestros padres no solo nos enseñan el lenguaje, sino que además, inconscientemente a través de él, nos transmiten su manera de sentir la vida.

Todo esto pasa en un plano subconsciente, y sin embargo impacta enormemente en el mundo que nosotros creamos.

El Proceso de co-creación con nuestras emociones

En general no somos plenamente conscientes del proceso de co-creación y del poder que tenemos sobre nuestras acciones; y es que aquí el tono de voz es fundamental, ya que está ligado al plano emocional que suele tener muchas veces más energía que el mental.

Por ejemplo, cuando queremos generar cambios en nuestra vida y hacemos uso de afirmaciones tales como: «yo puedo cambiar»; estas no tendrán ningún efecto únicamente por el solo hecho de pensar afirmativamente (ya que esto no cambia la emoción) sin embargo, cuando logramos dar una entonación sentida a esta afirmación, se da la transformación, por eso debemos enfocarnos en el tono con el que hacemos estas afirmaciones. Ya que el tono actúa como un imán, atrayendo las condiciones para que lo que sentimos se realice.

Nos comunicamos con el mundo a través de la emoción

Con nuestras emociones formamos expectativas del mundo y a su vez atraemos esas expectativas; no nos comunicamos con el mundo por el pensamiento sino a través de la emoción.
Por ejemplo en la afirmación «quiero estar sano», si en el fondo de la frase lo que hay es miedo, vamos a atraer eso que queremos alejar, en lugar de lo contrario, aun cuando la frase este redactada de manera positiva. En este ejemplo la frase será dual: ya que tu pensamiento
dice algo positivo, pero tu emoción algo negativo.

El mundo responde a la emoción y no al pensamiento

Lo cual esta comprobado desde la física cuántica, cuando se dice que el campo cuántico esta centrado en el corazón.

Por ello la insistencia en la coherencia del corazón: que implica saber qué mensaje transmitimos al universo y fundamentalmente con qué emociones lo llenamos.

También debemos tener en cuenta que no solo se trata de nuestras propias emociones, sino que traemos las de otras generaciones, las de la cultura del medio en el que estamos y que son parte del subconsciente colectivo.

Por lo tanto hasta que no nos hagamos cargo como individuos y como colectivo de este nivel emocional, no vamos a poder generar cambios.

Nosotros estamos vibrando y no nos damos cuenta

Debemos darnos cuenta de que es lo que vibra en nosotros, sólo lo veremos cuando se manifiesta por ejemplo en una enfermedad física, pero no estamos atentos a registrarlo en el momento presente que es donde ya está vibrando antes de tomar forma dentro de nuestro cuerpo.

La voz te da la posibilidad de poder captar esto. 

Cuando ya se ha materializado, se ha complejizado
y necesitaremos tal vez de otros procesos para tratarlo
desde el campo físico, pero desde lo emocional podemos resolverlo neutralizando las cargas que están
en ese campo de energía que llamamos voz,
y lograr de esa manera una mayor coherencia
entre la acción, el sentir y la intención.

La intención sin el sentir no funciona; esto nos da una pista
de por qué a veces no podemos salir de determinado patrón,
por ejemplo una adicción, lo cual nos genera una fuerte frustración. Lo que sucede es que si bien yo tengo la intención de salir, no tengo acceso a la voluntad, porque ella está mas cercana al mundo de la emoción, tengo que moverme y encontrar la pasión para lograr una activación profunda y ahí generar el cambio.

La verdadera enfermedad de la sociedad contemporánea es que estamos alejados de la vivencia de la vida, de la inteligencia del cuerpo y de las emociones.
Las emociones conforman una frecuencia diferente en nuestro pensamiento y no las registramos como algo que tiene realidad, son lugares que hemos inhabitado, nos hemos alejado mucho del sentir.

Así mismo debemos conocer el impacto que tienen
la sonoridad del medio en que estamos:
si es malo, nosotros perdemos conexión;
en cambio si es armónico, como el sonido de la naturaleza,
el contexto es sanador.

Reconectandonos con los sonidos

Por ejemplo hay ciertos sonidos de calidad
que provienen de instrumentos como el gong,
los cuencos de cuarzo o de ciertas técnicas de voz,
que recargan el neo córtex, una parte del sistema nervioso
que solo se estimula cuando estamos en presencia
de esa franja de sonido y vibración determinada.

Estimular esa parte del cerebro nos hace desarrollar una atención focal que implica una atención plena pero relajada.

Los hindúes usan la metáfora de una llama muy vívida y potente que está quieta, no fluctúa.
Cuando entramos en este estado, advertimos que nuestra mente fluctuante con la que nos identificamos todo el día, es solo una parte de la historia, y es ínfima; entramos en la conciencia de que existe un nivel de atención que la precede y puede guiar esa otra parte fluctuante. Este estado es lo que buscamos al meditar; cuando nos sentamos a meditar sin acallar esa parte de la mente, nos frustramos; podemos estar años practicando, pero si esta mente fluctuante toma el control, no nos permitirá avanzar, debemos tomar conciencia que hay otra parte de la mente que tiene que empezar a manifestarse. Y esta parte se manifiesta en el silencio interior.

Al usar estos sonidos, a nivel neurológico se calma la parte fluctuante de la mente y empieza a despertarse esa otra dimensión.

Maytilli Devi