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Buda, ¿Quién es Buda?

Buda, ¿Quién es Buda?

El Buda, muy al contrario de lo que piensa mucha gente en el mundo occidental, no era ni un Dios ni una leyenda. Era un hombre real que vivió hace 2500 años en la India.

 

El nacimiento

El Buda nació en Lumbini, lugar que en aquel tiempo pertenecía a la India y que hoy forma parte de Nepal. Su nombre de nacimiento era Siddhārtha Gautama (Shakyamuni Gotama en japonés). Su madre fue la reina Mayadevi, y su padre, el rey Shudhodana. A pesar de que vivió cerca de ochenta años, las fechas de su nacimiento y muerte no se saben con certeza. La mayoría de los historiadores dicen que nació entre el 563 a. de C. y murió en 486 a. de C.

El padre de Gautama, era el líder de la clase guerrera de Kapilavastu. La madre de Gautama, “una noche, soñó que un elefante blanco descendía del cielo y entraba en su seno, señal de que acababa de concebir a un ser muy especial. El hecho de que el elefante descendiera del cielo significaba que el niño provenía de Tushita, la tierra pura de Buda Maitreya.” La Reina Māyā (Māyādevī) murió poco después de su nacimiento, y su padre y la nueva esposa de su padre lo criaron en medio de un gran lujo.

Gautama desde muy temprana edad mostró un gran gusto por la meditación, la reflexión y el auto crecimiento. Por los deseos de su padre, se casó joven y tomó parte en la vida pública de la corte del rey. Gautama tuvo un hijo al que llamó Rahula.

 

El camino a la iluminación

Gautama comenzó la búsqueda de la Iluminación a la edad de veintinueve años cuando logró salir de las paredes del palacio de su padre. A lo largo de toda su vida, su padre lo había mantenido constantemente dentro de las paredes del palacio para protegerlo del sufrimiento y la realidad del mundo.

En su primera visita fuera del palacio, se encontró con una realidad completamente nueva, un mundo que no sabía que existía. Vio el sufrimiento de un bebé recién nacido, un hombre enfermo, un anciano y un cadáver podrido. De repente se dio cuenta de que el sufrimiento existía en la humanidad.

Después de conocer a un monje que andaba de mendigo, decidió abandonar su familia, su riqueza y su poder para alcanzar la Iluminación. Los budistas llaman a este momento “La Gran Renuncia” y lo consideran el momento que cambió la historia.  Viajó como un mendigo en el norte de la India y siguió las enseñanzas de muchos gurús, pero pronto se encontró insatisfecho.

Continuó su búsqueda de la Verdad cuando finalmente se instaló en la ciudad de Uruvela, cerca de Gaya, con cinco hombres como sus discípulos que compartían ese mismo objetivo “la iluminación”.  Juntos, buscaron alcanzar la Iluminación a través de una práctica increíblemente severa que involucraba la privación total de bienes mundanos, meditando 10 horas al día, comiendo solo unos pocos granos de arroz al día, sin hablar y durmiendo muy poco.

Un día, después de estar tan hambriento y tan debilitado por su práctica ascética, finalmente colapsó. Fue ayudado por una niña de la aldea Sujata quien lo alimentó con leche y arroz para restaurar su salud. Este evento le hizo darse cuenta de que el estilo de vida extremo que estaba viviendo era muy desequilibrado y no le traería la Iluminación.

Al detener aquella práctica tan extrema, poco a poco recuperó su salud, pero perdió a sus cinco discípulos que lo acusaron de “abandonar” la causa. Esos seis años de auto mortificación le hicieron comprender que el ascetismo extremo no funciona y que en todas las cosas, el equilibrio es necesario.

En respuesta a su experiencia, desarrolló una práctica y un estilo de vida que llamó ” El Camino Medio “, un camino de moderación alejado de los extremos en todos los aspectos de la vida.

 

La iluminación

Una noche, a la edad de treinta y cinco años, se sentó en dhyana (sánscrito) a los pies de un árbol pipal, un árbol más tarde conocido como “El árbol de Bodhi” (el árbol del buda), en Bodh Gaya, India. Fue aquí donde decidió no parar de meditar antes de alcanzar la Iluminación, despertando a la realidad del Universo. Después de 49 días de meditación, a la edad de 35 años, se dice que alcanzó la Iluminación. Fue en este momento que se convirtió en “El Buda” – El Iluminado.

En el momento de su Iluminación, experimentó una comprensión intuitiva sublime de la existencia, y entendió la causa del sufrimiento terrenal, así como también cómo podría ser erradicado. Sus observaciones sobre el sufrimiento se conocieron como las Cuatro Nobles Verdades. También desarrolló el Noble Sendero Óctuple (rueda dharma), una de sus principales enseñanzas, que se describe como el camino que lleva al cese del sufrimiento. Tanto las Cuatro Nobles Verdades como el Noble Sendero Óctuple están en el centro del Budismo, al igual que el Zen.

Habiendo decidido predicar su enseñanza o Dharma, el Buda regresó a sus antiguos discípulos en Benarés. Asombrado por su sabiduría, sinceridad y conocimiento, lo volvieron a tomar como su maestro, y fue ordenado como monje. Junto con él, formaron el primer grupo de monjes budistas, llamado Sangha en sánscrito. Más tarde, regresó a su ciudad natal y predicó a su padre, a su esposa y a otros miembros de su familia.

Un admirador adinerado pagó la construcción de un monasterio en Savatthi, que se convirtió en la principal residencia y centro de enseñanza del Buda, donde el dharma siguió siendo su forma de vida, una filosofía, más que una religión.

 

Sus últimos días.

Después de toda una vida dedicada a la actividad espiritual, el Buda murió en Kusinagar (en la moderna Nepal) alrededor de los ochenta años de edad. Sintiéndose morir, pidió a Ananda que comunicara a los que habitaban en las cercanías que el Buda iba a entrar en el Nirvana, pero se negó a darles instrucciones específicas sobre la continuación de su enseñanza. En cambio, insistió en que ya había enseñado todo lo que era necesario. Su cuerpo fue cremado, y sus cenizas fueron divididas y colocadas en los ocho templos budistas repartidos por toda la India.