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El Sendero del Chaman

Vidas Pasadas: ¿por qué no recordamos?

Vidas Pasadas: ¿por qué no recordamos?

Vidas Pasadas: ¿por qué no recordamos?

Muchas personas tienen la curiosidad de saber quién fue en vidas pasadas, para aclarar algunas dudas acerca de sentimientos que están viviendo en esta encarnación. Sin embargo, al mismo tiempo que la información puede ser de alivio, puede llegar a ser angustiante.

¿Por qué no recordamos?

A lo largo de nuestra existencia tendremos diversas experiencias, pasaremos por varios lugares, además de estar cerca de personas que nos ayuden. Allan Kardec, en El Libro de los Espíritus, nos presenta respuestas del plano espiritual al respecto.

El codificador de la doctrina espírita pregunta por qué olvidamos las vidas pasadas y obtiene como respuesta:

«No puede el hombre, ni debe, saberlo todo. Dios lo quiere en su sabiduría. Sin velo que le oculta ciertas cosas, quedaría ofuscado, como quien, sin transición, saliera de lo oscuro a lo claro. Olvidado de su pasado, el hombre es más señor de sí «(Libro de los Espíritus)

Ante esta respuesta de la espiritualidad, debemos entender que el olvido del pasado nos proporciona la libertad de vivir en esta encarnación, sin tener conocimiento acerca de las faltas que han sido cometidas por nosotros y por el prójimo. Con eso, quedamos libres de sentimientos como el odio.

Lee también: La reencarnación del alma

Mentores Espirituales

Una de las maneras de saber cómo actuar será por medio de los consejos de mentores espirituales y también de la intuición. Las otras experiencias quedan almacenadas en nuestro inconsciente y nos sirven de guía, de modo indirecto, para lo que debemos hacer en nuestra encarnación actual y cuáles son los errores que debemos reparar (te recomendamos leer sobre los registros akashicos).

Solo recuerda que el espíritu no retrocede, siempre estamos evolucionando, debemos siempre caminar hacia adelante y dejar el pasado como enseñanza.

Sabemos que el Gran Espíritu lo hizo todo con perfección, por eso, no hay motivo para atormentarnos con las vidas pasadas. No necesitamos recordar a las personas que lastimamos, que hemos herido, basta con saber que lo hemos hecho. Sabemos que no debemos herir a nadie en esta o en ninguna otra encarnación.

Por eso, vivamos de acuerdo a la regla de oro haciendo al otro lo que te gustaría que hicieran contigo. No te preocupes por lo que ya fue o fuiste en otra vida, sino con en que puedes convertirte.

El olvido de la vida pasada entonces,  puede ser visto como una «dádiva» para poder tener una vida libre de juicios, y así aplicar el amor y la fe en situaciones que exijan nuestros sentimientos puros para nuestra evolución.

Te dejamos con este bellísimo texto, que te hará ver las cosas desde otra perspectiva:  Y Dios diría …