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El Sendero del Chaman

LA MEJOR MEDICINA: UNA MENTE

LA MEJOR MEDICINA: UNA MENTE

«Me han dicho que posees una gran medicina para la curación», -Oso Nocturno exclamó.
El anciano juntó las manos y se echó a reír. ¿Usted y sus hermanos querían aprender una de mis medicinas? Ésta es probablemente mi mejor..

LA MEJOR MEDICINA: UNA MENTE

«Me han dicho que posees una gran medicina para la curación», -Oso Nocturno exclamó.
El anciano juntó las manos y se echó a reír. ¿Usted y sus hermanos querían aprender una de mis medicinas? Ésta es probablemente mi mejor.. «Sí, sí, sí», cada uno de los hombres presentes dijeron en voz alta y cada uno en su propia lengua asintieron.
Entonces, hecho está, Flecha Brillante comenzó a relatar: Les contaré de la gente; por ejemplo, un pueblo de cien personas. Mi mayor Medicina tiene que ver con UNA mente, UN cuerpo y UN corazón.

Una Mente, Un cuerpo y Un corazón

Si tienes cien personas que viven juntas y si cada una se preocupa por el resto de los demás, hay UNA mente. El poder de esta única mente es grande y es un medio para mantener «una enfermedad» entre ellos. Si hay uno o dos de ellos que odian, hay poca amenaza para cualquiera de los cien. Pero si diez de esos cien no se preocupan por el resto de sus hermanos y hermanas, entonces hay «una amenaza». Ésta amenaza es lo que llamo «una enfermedad».

Sé lo que piensas; ya has oído hablar de aquellos que son capaces de hacer que otros «se enfermen», pero esto no es lo que quiero decir. Aunque tampoco creo que esto sea posible. Sin embargo, no digo que nunca haya habido alguien que tuviera el poder de dirigir su odio hacia una persona y así causarle enfermedad al otro. Esto quizás  aveces pudo haber ocurrido, pero creo que la posibilidad es remota.

La verdad del asunto es esta. El odio que estas diez personas mantengan dentro de los otros cien, explotará y causará enfermedad entre ellos. Cada uno de nosotros es una rueda viviente de medicina y cada uno de nosotros posee el gran poder de destruir o de crear. Cuando diez de estas cien personas no les importan los demás, hacen que nuestro escudo sea mucho menos capaz de detener la enfermedad. Esta enfermedad golpeará al azar y podrá lastimar a cualquiera.

Estoy seguro de que han visto a un niño pequeño o a una persona como es lentamente golpeada con ésta enfermedad y a veces paralizada por la misma. Esto sucede mucho más por que a la gente han dejado de importarles los demás que por el hecho de los que odian. Y si son veinte de estos cien, en lugar de diez los que no se preocupan por el resto de sus hermanos y hermanas, hay dos veces más la posibilidad de que la enfermedad afecte a alguien.

¡Aho! Dos toros tocando preguntó. ¿Quiere decir que no preocuparnos por nuestros hermanos es una de las causas de la enfermedad?

¡Exactamente! Contestó el anciano. No preocuparse por el otro, siempre ha causado enfermedad entre la gente. Éste es uno de los medios de como La Rueda de la Medicina enseñar al hombre a cuidar a sus hermanos. Cuidar los unos de los otros, es la única manera de terminar completamente con la enfermedad. Por supuesto, en realidad no hará desaparecer todos los males. ¡No! Hay cosas en todos los hombres que pueden causar enfermedad. Y son infinitas para nombrarlas todas. Incluso si todos los cien se cuidan unos a otros, todavía habrá accidentes en la gran pradera. Pero esto no es lo mismo que la enfermedad, son solo accidentes.

Usaste el ejemplo de cien, Buen Augurio interrumpió; y preguntó: ¿Es este Poder mayor si hay más gente?

Si hay diez, cien, mil, o sólo uno, es lo mismo, El Anciano respondió. No son los números, sino «el conjunto». Soy un hombre anciano y he visto claramente lo que sucede cuando un pueblo no es UNO. Antes de que el hombre blanco comenzara a destruir la unidad de los campamentos, había muy poca enfermedad. Nunca había visto un niño nacido «mal» o muerto. Nunca conocí a un hombre «paralizado por la enfermedad». ¡Hombres paralizados (o lisiados), sí! Pero estaban paralizados por algún descuido o accidente en la gran pradera. El otro es un descuido mucho más mortífero. Es como un refugio desgarrado, abierto a infinitas enfermedades. Existen muchas enfermedades, así como hay pastos en la pradera, porque hay muchas cosas en el hombre.

¿Quiere usted decirme que si la gente del mundo se preocuparan los unos a los otros, no habría una sola persona enferma? Oso Nocturno, preguntó.

No, afirmó el viejo. no significa eso. Siempre habrá enfermedades menores, porque la enfermedad existe. Pero sería una enfermedad tan débil, en comparación, que difícilmente se darían cuenta.

¿Qué pasaría si dos campamentos de gente vivieran cerca uno del otro, dijo uno de los presentes; y en uno de estos campamentos hubiera «indiferentes» y en el otro campamento «cuidadosos unos con otros». ¿Uno afectaría al otro o la distancia los ayudaría a protegerse?.

¿Recuerdas lo que te dije? El Anciano afirmó. La enfermedad existe en lugares aleatorios. La enfermedad no tiene mente y no puede buscar a las víctimas. Un campamento, diez campamentos o un centenar de campamentos nunca están «solos». Cada campamento afecta a cualquier otro campamento sin importar la distancia entre ellos. Es como la enseñanza que he oído acerca de la piedra  que canta. Tanto la piedra de la armonía como la piedra de la indiferencia pueden ser tambores que ponen en movimiento los anillos de agua dentro de la danza del lago de la medicina. Un anillo toca el siguiente hasta que todo esté sincronizado dentro de la danza del Lago de la medicina. Y es la última hoja, la hoja más pequeñita la que se pone en movimiento en el borde del lago. Esta hoja puede ser la hoja que afectará a todos. Si un pueblo se preocupa por el otro, entonces los anillos de este baile del lago, serán armoniosos.

Entonces, la respuesta es la misma, afirmó Oso Nocturno. Un pueblo debe cuidar de sus hermanos y hermanas para evitar que esto suceda.

¡Exactamente! El anciano respondió. Esta enseñanza es la más importante de todas las medicinas: MANTENER SIEMPRE «UNA SOLA MENTE», ES DECIR, PREOCUPARNOS SIEMPRE POR LOS DEMAS, CUIDAR DEL OTRO COMO CUIDO DE MI MISMO, SOLO ASÍ VENCEREMOS A LA «ENFERMEDAD».