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El Sendero del Chaman

No estás aquí para ser perfecto

No estás aquí para ser perfecto

“Querido Ser Humano»:
Entendiste mal. No estás aquí para ser perfecto.
No estás aquí para ser maestro del amor incondicional.
De allá vienes y ahí regresarás.

Estás aquí para aprender el amor personal.
El amor universal. El amor complicado.
El amor sudoroso. El amor alocado.
El amor roto. El amor entero.
Infundido con la divinidad.
Vivido a través de la gracia de los tropiezos.
Demostrado a través de la belleza de… complicarlo a menudo.

No estás aquí para ser perfecto, YA LO ERES.

Estás aquí para ser hermosamente humano.
Imperfecto y extraordinario.
Para levantarte de nuevo y recordarlo.

¿Pero amor incondicional? Deja de contarte esa historia.

El verdadero amor, no necesita ningún adjetivo, no necesita ser modificado, no necesita la condición de la perfección; sólo te pide que te dejes ver y que hagas lo mejor que puedas.

Que estés presente y te sientas completamente pleno, que brilles, que vueles, que te rías, que llores, que te lastimes y sanes, que te caigas y te vuelvas a levantar, que juegues, que trabajes y que vivas y mueras siendo tú. Eso es más que suficiente”

- Courtney A. Walsh.
Naciste para ser real, no para ser perfecto. Estás aquí para ser tú, no para ser lo que otra persona quiere que seas. Defiéndete, míralo a los ojos y di: «No me juzgues hasta que me conozcas, no me subestimes hasta que me hayas desafiado, y no hables de mí hasta que hayas hablado conmigo» .

¿Tienes ojos que ven? Entonces tienes la capacidad de apreciar la belleza del cielo, de la vegetación, de el rostro de las personas, de el agua…  ¿Tienes oídos que escuchan? Entonces también tienes la capacidad de apreciar la música, el sonido de la lluvia, la risa de los amigos… Tienes la capacidad de sentir el sutil tacto de algodón, la brisa fresca, la tierra con los pies descalzos … oler el césped recién cortada, las flores, el café … para probar una manzana, un pimiento, un chocolate.

Esto es un milagro, y lo damos por hecho. En cambio, luchamos por más, cuando ya tenemos todo, queremos ropa más bonita, frutos más frescos, músculos más grandes, traseros más grandes, estómagos más planos, apartamentos gigantes, autos que lean tus mensajes y se estacionen solos. Nuestra mente se ha vuelto egoica.

Lo bueno es darse cuenta de que no necesitamos nada de eso. No necesitamos cambiar eso en nuestras vidas. No necesitamos transformarnos a nosotros mismos, porque ya somos perfectos.

Una vez que aceptas esto, te liberas. ¡Bienvenido a casa!